A la paz la concebimos como algo externo, como "algo", la paz no es una cosa, pero todas las cosas suceden en ella, incluso la guerra. La paz no puede venir, la paz no se puede imponer, la paz permite que todo suceda hasta que te des cuenta que todo lo que existe, existe, porque existe la paz; porque existe el silencio. La paz no es una opción; pero si es entonces una conquista, una re-conquista, un re-descubrimiento individual. No puede ser colectivo, no estamos todos listos al mismo tiempo, no es un consenso, y no puede imponerse. Uno a uno iremos descubriendo la paz, internamente y trayéndola al mundo. No hay salvadores, no hay supermans ni gobiernos que hagan el trabajo que nosotros tenemos que hacer, ni podrán jamás hacerlo duradero, esto hay que asumirlo. No podemos seguir siendo aniñados, acusando a quienes no nos "dan paz", nadie nos puede dar paz, porque sino, nos la podrían quitar, la paz no depende de situaciones externas, no es frágil como el ego o la violencia, es inamovible. Los responsables de "falta de paz" somos nosotros mismos, este tiempo vital podemos, entonces, debemos, ocuparlo en ser pacíficos en lograr ese encuentro con la paz, que es nuestra naturaleza, la que subyace a todo, todo.
Nuestro cuerpo será el estuche de la paz que siempre fue, y saldrá por los poros, por los labios, por los ojos, que con nuestra propia vida podemos.
ZAPATOS**SHOES

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