martes, 3 de mayo de 2016




Te quiero mucho, te quiero mucho mucho, lamento no habértelo dicho antes, lamento no haberme dado cuenta antes de lo mucho que te quiero, de lo mucho que te lo podía decir, de lo mucho que te podría haber cuidado.

Te quiero mucho, te quiero tanto, quizás la posibilidad está de que haya sido simplemente imposible no quererte. Si me hubiera dado cuenta antes, te hubiera tratado con cariño, opinado hermosamente acerca de tu cuerpo, tu vida, tus talentos y tus desatinos, lo siento mucho, no me di cuenta de decírtelo antes.

Te hubiera dejado cantar cuando querías cantar, vestir como te guste vestirte, respaldarte, te hubiera respaldado incondicionalmente, si nunca hiciste daño ni con tus cortes de pelo, ni con tu creatividad ni con tu soltura y libertad, ¿porqué te traté mal?, ¿porque te reprimí y te juzgué? no se, pero siempre avanzaste igual.

Te quiero mucho mucho muchísimo, me hubiera gustado conseguirte el mejor compañero, quizás desde el principio, me hubiera gustado mostrarte todo lo que te equivocabas al ver y al tratar al otro. Me hubiera gustado hablarte, tratarte con cariño, con paciencia, me hubiera gustado abrazarte, y de nuevo decirte cosas bellas, de tu cuerpo de tu alma de tu historia.

Tanto cuidar a los otros, y no me di cuenta de cuidarte a ti, cuidar qué comías, cuidar que no te enfríes, cuidar tus compañías, cuidar tu comodidad. Cuidar qué decías, cuidar que consumías y cuanto (drogas alcohol, cigarros por ejemplo, porque televisión y terror horror ignorancia y miedo siempre consumiste muy poco). Me viene la palabra ridículo, y no es así, tu amor no es ridículo, es honesto e inmenso. Te voy a permitir ser lo que juzgas en los otros, o por lo menos te voy a permitir que te lo permitas, que te lo aceptes mientras no puedas cambiarlo, amemoslo juntas, en ti y fuera, con la paciencia de quien se ha equivocado y sabe que se equivoca.

Te quiero mucho, muchísimo, y te voy a dejar vivir en el mundo que te gustaría haber vivido, encarnarlo y ser el fiel reflejo de esa idea, ideal o realidad. Te juzgué tanto, tanto tanto, fui tan dura, te critiqué todo, o casi todo, y demasiado seguido, y mientras vos, seguías avanzando.

Esas palabras que tanto te dije, ni siquiera son mías, las escuché; las escuché fuera, o la escuché aquí dentro las captó mi antena y las fuí replicando; no me di cuenta, lo siento, no te mereces sufrir por permitirte ser, si no haces daño. No te mereces represión en tu modo de escribir, de cantar de pensar, de sentir, de expresarte, de vestir de peinarte, de todo a diario en cada momento.

Te voy a dejar bailar cuando quieras, como y donde quieras, cantar, lo mismo; te voy a dejar amar estúpidamente, y ves? de nuevo, una palabra que no es mía, te voy a dejar querer como quieres infinitamente y a todos, y que lo expreses que no te frenes. Te voy a dejar que te quieras, que te cuides de una vez, te voy a dejar que te dejes, que te permitas, te voy a dejar de molestar y te voy a dar lo que siempre ha sido tuyo, la libertad de no escucharme, que te disuelvas y avandones en UNO en armonia contigo.

Te quiero, te quiero te quiero te quiero y te quiero cuidar, y creo que la mejor forma de hacerlo es permitirte caminar tus sueños, y si no lo hago, sé que lo harás igual aunque yo y todos estemos en desacuerdo, aunque te lastimen nuestras rejas, saldrás airosa, porque siempre así ha sido.

Me has enseñado que no hay ninguna intención de daño donde y cuando haces tus cosas, que quieres aprender a comunicar y comunicarte de las mismas maneras que ahora usamos y otras nuevas. Que quieres inventar cosas, compartir lo que ves, lo que sientes quieres que sea de todos, has decidido dar lo mejor de ti en cada cosita y morir en el intento.

Quieres que todos vean que había mas donde siempre estuvimos y no lo vimos. Quieres moverte como si no hubiera paredes, como si no hubieran pasillos, porque sabes que ese terreno conquistado en tu interior es posible fuera.

Siento miedo ante tu libertad, paradogicamente por la sombra de un castigo de vivir como si no hubiera muerte; y no olvidarla te devuelve al mundo, el que cree que sentirse bien consigo mismo es un pecado. Tu que has querido aprender a darle el valor a cada respiro, sé lo que siempre has sido, que ni siquiera es libre, eres mas allá de cualquier definición, no buscas controversias, ni llamar la atención, como tanto te he dicho a través de todos, buscas vivir en paz con tus colores, combinaciones y posibilidades, sin adueñarte de consecuencias, jugar, provar, ser sin cargar.

Te quiero tanto y te agradezco tanto todo lo que me has enseñado, a pesar de que no he parado de criticarte, de obligarte, de doblegarte, de ridiculizarte, de dejarte en un rincón de decirte que no eres querida que no eres amada, que eres rara, que no eras capaz, lo siento no se donde aprendí esas palabras.

No se donde aprendí a tratarte de irresponsable por no preocuparte por mis preocupaciones, no se donde aprendí a obligarte, o a no darte, o porqué te repetí tantas veces que debes pagar un precio muy alto en la marginalidad de casi todo por vivir como quieres.

Me enseñaste, me enseñaste que ya eres amada aunque nadie mas te ame. Que ya estás aprobada aunque nadie mas te apruebe, y que ya eres feliz aunque creas que la historia es dura, y aunque en este mundo se crea que la felicidad es s'olo una búsqueda, y una injusticia alcanzarla.






No hay comentarios:

Publicar un comentario